lunes, 30 de abril de 2007

La crispación y la paz


Pienso que debemos esforzarnos en comprendernos, respetarnos y evitar la crispación que no suele llevar al entendimiento, ni a la paz pero a veces, hay personas que para evitar la crispación toleran grandes injusticias.

Pienso que no está a favor de la paz verdadera quien no se enfrenta a los problemas. Tal vez, logren que no exista crispación pero son complices del mal.
Desde mi punto de vista, hoy los conceptos de izquierda, centro y derecha están vacíos y son muy relativos. No depende tanto de votar a un partido u otro, como de una mentalidad a la hora de enfrentarse a las situaciones.
En mi opinión, lo que caracteriza a una persona con mentalidad de izquierda es su valor para luchar contracorriente, en defensa del bien y de la justicia. La mentalidad de izquierda es la del idealista, inconformista que lucha por defender la justicia, y por tanto, choca con los sistemas que alimentan la injusticia.
Como se puede observar, mantengo un concepto subjetivo de lo político, relativo a la persona, no a la circunscipción de las fuerzas políticas. Pienso que siempre será necesario que existan personas que luchen en defensa de la persona, y en especial, por aquellas personas que no pueden defenderse por sí mismas, por aquellas que son oprimidas, privadas de su libertad y de su justo ámbito de expansión personal. Pienso que es fácil que desde el liberalismo radical se desatienda a los más vulnerables, y en general, a todos, cuando entramos en un estado de mayor vulnerabilidad. Pienso que muchas personas están indefensas y que alguien debe salir en su ayuda, por encima de sus privilegios individualos.
A veces se piensa que "ponerse en contra" es crispar y por tanto es malo para la paz. Sin embargo, Benedicto XVI afirma que la paz se construye con la justicia. En este sentido, pienso que quien tolera las injusticias no es un costructor de la paz, es sólo un apaciguador interesado e igualmente culpable, porque no hace lo que está en su mano.

domingo, 29 de abril de 2007

El Agua y las Tribus del desierto

En un desierto africano vivían muchas tribus nómadas que se movían por la sequedad en busca de agua.
Un día llegó un sabio ingeniero de unas tierras lejanas que con una poderosa tecnología trajo agua por un canal que embalsó en un inmeso lago de agua pura y cristalina.
Muchos fueron los que se asentaron en aquel lugar pero algunos sólo permanecieron un tiempo para llenar sus recipientes y marcharse. No querían depender de un extranjero…
Muchos otros no habían descubierto el lago pero como éste era tan abundante, sus aguas se filtraban en la tierra y llegaban a otras zonas, formando pozos subterráneos.
Cuanto más cerca del lago estaban los pozos, mejor y más abundante eran las aguas que contenía. Los pozos de la lejanía eran inciertos, a veces tenían agua, un agua en forma de barro, y otras veces, permanecían secos.
Las tribus del lago eran concientes de su privilegio y sentía el deber de llegar las aguas del lago a todas las partes del desierto. Así que se fueron reuniendo con los sabios de las demás tribus y les proponían la posibilidad de crear cauces por donde les llegara el agua en estado puro. Muchos recibieron la buena noticia con entusiasmo.
Otros lo vieron innecesario, pensaban que nada podría mejorar el fango de su pozo.
Otros veían con buenos ojos el agua nueva pero sentían con orgullo que debían defender la de su pozo y les propusieron mezclar las aguas, así llegarían al agua perfecta.
Otros se indignaban de que fuesen ofreciendo el agua del lago porque pensaban que cada cual era libre de beber su propia agua y no debería imponérsele ninguna otra. Otros, al ver el tono de estos últimos, se mostraban pacificadores y proponían una solución. De acuerdo, no nos enfademos todas las aguas son igualmente valiosas y de la misma calidad. Que cada cual tome la que le ha correspondido.
Por último habló el mensajero del lago: “Lo único que digo es que los que beben del pozo apagan su sed con el agua del lago aunque no lo sepan. Sólo el lago es la fuente original de la que procede todo el agua del desierto. El agua del lago es la salvación de todos lo que se salvan de morir de sed”.

El reino que se planteó el derecho a mear desde el balcón

Érase una vez un rey borracho que salió al balcón y se puso a mear desde la barandilla. Sus compañeros de juerga se lo pasaban muy bien con la conducta del rey pero la gente que pasaba por la calle quedó abochornada por ese comportamiento pero nadie se atrevió a protestar por temor a las represalias.
Para los adultos del reino quedó como una anécdota para olvidar pero para los adolescentes fue todo una referencia de diversión, libertad y autoafirmación.
Los transeúntes, al verse sorprendidos por tal desagradable lluvia comenzaron a quejarse, indignados. Hicieron un escrito formal y levantaron una demanda pública contra los supuestos agresores urinarios.
Los jueces se reunieron y comenzaron a debatir sobre el asunto. Diversas eran las valoraciones que se hacían de los hechos pero, al fin y al cabo ellos estaban puestos ahí por el rey, y si sentenciaban en contra de esa conducta, estaban acusando a su majestad de cometer una falta…
Las semanas iban pasando y el debate sobre el tema se oía en todas las esquinas. Muchos comenzaron a ver en esto, una manifestación de progresismo y se prodigaban en la conducta. Incluso hacían reuniones y meaban en equipo un chorreo espectacular.
Otros sin embargo, se enfadaban por la falta de cordura y organizaban manifestaciones en contra: “Mea feliz, mea contento pero coño mea por dentro”.
Tras varias semanas de reuniones y debates, los jueces se pronuncian bajo la mirada de todos:
- “Este ilustre tribunal decide que a nadie se le obligará a orinar desde el balcón, pero quien piense que debe hacerlo, debe poder hacerlo”.
Las protestas de algunos, sobre todos los que tenían sus puestos de trabajo en la calle, proliferaron pero eran acalladas por considerárseles fundamentalistas, intolerantes y de espíritu antimoderno.
Estas personas no cabían en su asombro pero cuanto más hablaban más acusaciones recibían: “insolidarios, que sólo pensáis en vuestro trabajo”, “meofobos, que no respetáis a los meofilos” (que mea el el “filo” del balcón).
Con la nueva ley, se reúne al parlamento y comienzan a negociar todo una serie de decretos para llevar a cabo la ley:
A nadie se le obligará a orinar desde el balcón, pero quien piense que debe hacerlo, debe poder hacerlo.
Para garantizar este derecho y teniendo en cuenta los accidentes que se han producido, será obligatorio acondicionará los balcones con arneses de seguridad. Quien no se ponga el arnes para miccionar será sancionado.
Los ayuntamientos ofrecerán ayudas para que los trabajadores con puestos en la calle, puedan adquirir toldos protectores.
Para garantizar la seguridad e higiene de los viandantes, deberán moverse con un impermeable homologado. De no cumplir con esta normativa, serán sancionados.
Los políticos estaban orgullosos de sus medidas pero no contemplaron las posibilidades creativas de los ciudadanos, que comenzaron a manifestarse desde el balcón mediante otras formas de excreción.
Se abrió nuevamente el debate… y los vendedores de papel higiénico industrial comenzaron a frotarse las manos.

viernes, 27 de abril de 2007

Del Temor al Amor

Mi principal convicción es que Dios me ha creado, y además en mi Padre y me quiere con todo su Ser. Mi vida sólo tiene sentido en la medida en que le amo yo también con todo mi ser.

Para mi, esto es la Aventura de vivir y de esta forma, hacemos de la vida una Fiesta.
Desde mi visión interior, puedo ver a Dios, dentro y fuera pero es tan amosoro que me relajo en su presencia, hasta el punto de no apreciarle, y eso duele. Deseo fomentar más el temor de Dios para ser conciente de su presencia, para amarle más y mejor.
Gozar del temor de Dios es caer en la cuenta de que estoy en su presencia, en ese mismo instante percibo que es mi padre y me lleno de paz y gozo.
Es paradógico, cuando me "rejalo" en el temor de Dios, me tenso con temores de la vida cotidiana, y cuando vivo el temor de Dios, descubro su protección y me "relajo" del estrés, la ansiedad...
Pienso que hoy, la gente tiene más temores porque ha perdido el temor de Dios. Dice Gandhi: "La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios".

Pinocho, Carlo Collodi

Pinocho es quizá uno de los libros infantiles más famosos del mundo. Este relato trata sobre un muñeco de madera que atraviesa pruebas en las que tiene que decidir entre el bien y el mal, y finalmente se convierte en un niño de carne y hueso.

El libro tiene un importante valor simbólico; representa las etapas de conversión, por las que una persona va pasando hasta llegar a su plenitud en el ser.

Pinocho es inocente pero en su interior existen tendencias que le desvían de su fin. Cuenta con Pepito Grillo que representa la visión interior que le guía al explendor.

Pinocho cae, una y otra vez, atraído por los espejuelos de la vida. De pronto, olvida su ideal de ser bueno y convertirse en un niño de verdad y convierte en un personajillo plano, pragmático y sin cultura... pero existe en su interior una energía que le mueve hacia el amor verdadero, arriesgando incluso su propia vida para salvar a su creador del vientre de la ballena.

lunes, 23 de abril de 2007

Lo que hace grande al "YO" es la proporción de "Tú" que alberga

El inocente lo da todo y se queda sin nada, pero no se queda vacío... Quien da dinero lo deja de tener, quien tiene conocimientos los puede conservar sin darlos y si los da los sigue conservando, pero el amor sólo se tiene cuando se da.


Si nos preguntan "quien eres", no decimos tengo un coche o una casa, hablamos de lo que somos y somos lo que amamos.

Pero lo que amamos no está fuera... está dentro, en nuestro interior. Para saber quienes somos, debemos mirar hacia dentro para encontrar el tú.


Lo que hace grande al Yo, es la proporción de Tú que alberga.

De forma atrevida lo expresaba el doctor Carballo "el hombre está constituido de manera esencial por su prójimo". ¿No te parece tremenda esta afirmación realizada por un médico? Pero no es el único. De otra forma, se entiende así también la afirmación de Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo". También me resulta ilustrativa la frase de Pascal "El hombre es infinitamente más que el hombre".

miércoles, 18 de abril de 2007

El carruaje autosuficiente

Hace mucho tiempo existía un majestuoso carruaje que era la envidia de la comarca. Todo el pueblo hablaba del carruaje pero nadie lo quería porque no se movía y era demasiado orgulloso para pedir ayuda a un vulgar caballo.
El carruaje, llegó a la conclusión de que debía pedir ayuda e hizo un acuerdo con un bello caballo. El caballo comenzó a tirar del carro y se convirtieron en la gran atracción de la feria. Sin embargo, el carruaje se sentía molesto porque el caballo iba por delante. Deseaba que le impulsara pero deseaba que el caballo fuese por detrás. El caballo se negó...
El carruaje se volvió a quedar inmóvil, ningún caballo estaba dispuesto a empujar y mientras estaba perdiendo popularidad.
Hante tal situación, el caballo decidió contratar a un burrito. El inocente animal comenzó a empujar y el carruaje comenzó a andar. La imagen era llamativa: ¡un carruaje que anda sólo!, pero llegó un momento en que el burrito no pudo más, su cuello se llenó de heridas y rozaduras, y lo tuvo que dejar. El carruaje se sintió traicionado e incomprendido porque nadie le ayudaba como él quería. Al final, el carruaje fue comprado por un granjero que lo utilizó como corral para sus gallinas y al burrito inocente lo adquirió para mover la noria y regar sus campos. Tan fuerte estaba el burro que el granjero montaba en su lomo a sus hijos y como era tan manso, los niños jugaban con él. El burro era muy feliz y el carruaje estaba indignado.

La lata de hojalata



Había una vez un lata que lo dió todo estaba orgullosa de su incomiable labor en la vida, pero de pronto se sintió vacia e inutil... Su vida había dejado de tener sentido. Por un momento pensó que nunca debió haberse vaciado, ¿pero qué sentido hubiera tenido conservar el contenido hasta que caducara? eso sí que es contraproducente, podrirse por dentro y permanecer hediondo.


De pronto, el jardinero entró en la cocina buscando algo don de colocar sus flores preciosas. Vió unos recipientes extraordinarios y de gran valor pero estaban llenos de sí mismos... Al final, se encontró con la lata vacia y pensó que era ideal, pues el contraste de su simpleza haría destacar aun más la hermosura de las flores. La lata inutil se convirtió en el soporte de las flores más hermosas y pasó de una oscura despensa a un lugar privilegiado de la casa.

miércoles, 11 de abril de 2007

Los adultos que piensan como niños son los verdaderos inteligentes

Los adultos que se esfuerzan por salvaguardar su inocencia, luchan por alcanzar la pureza, la limpieza de su alma, la ausencia de ambición y egoísmo, se convierten en niño vestidos de mayores. Sus ojos y mirar ingenuo desconciertan a los poderoso y enfure a los sucios.

Me imagino que existe una relación muy estrecha entre niños y ángeles. Estos son los verdaderamente inteligentes porque están siempre en la realidad, sin doblez ni engaño. En la medida que nos acercamos a ellos, nosotros también podemos gozar de la realidad, que es el Amor.

El niño que crece se hace presumido, retorcido y cobarde... Engaña, miente y daña a sabiendas.

Con esto, no invito al "infantilismo" sino a la inocencia.

Muchos hablan de la madurez como una actitud "sensata" ante la vida, resignada y conformista, diría yo. Estos maduros se van adaptando a un modelo impuesto por el entorno, y van renunciando poco a poco a las verdades y convicciones que lleva en su corazón grabadas a fuego... y le inquietan; más ahora que las oculta.

Antes creían en la victoria de la verdad, pero ya no creen... Creían en las personas, pero ya no creen... luchaban por la justicia pero ahora son "realistas" y han dejado luchar de verdad. Confiaban en que, en que por encima de todo existía un poder superior que garantizaría el final feliz del mundo, pero ya no confían en ese poder... Han "madurado" y ahora sólo confían en sí mismos... Pienso que estos son los ingenuos, en el sentido peyorativo del término.

Eran capaces de entusiasmarse, y ya están de vuelta de todo.

Yo me imagina la vida como una gran aventura y estos inteligentes han aligerar su equipamiento desprendiéndose de lo único necesario, la inocencia... Ahora parece que avanzan con más ventaja por la vida, pero se muere de hambre y de sed porque la inocencia son las provisiones para el viaje.

Y entonces, ¿cómo distinguir a un profeta de un falso profeta?

Pienso que no se puede tomar como el criterio de mayoría. Porque una mayoría secunde ciertos mensajes no quiere decir que el comunicador sea profeta. Tal vez sea un buen vendedor de mensajes, pero ya se sabe que para vender más, hay quienes acuden al engaño o a las medias verdades.

Precisamente, pienso que los falsos profetas son más aceptados en su tiempo que los profetas, porque sus mensajes son complacientes y aduladores, e invitan a una "satisfacción existencia" aparentemente asequeble y cómoda. Y digo aparentes, pues a la postre, eso que se presentaba como "cómodo", se vuelve tremendamente incómodo.

Tampoco se puede tomar como criterio el mensaje, pues por ejemplo, tanto un profeta como un falso profeta hablarán de amor, pero en un caso será verdadero y en el otro será un engaño.

Pienso que el mejor criterio para distinguirlo será la intención del supuesto profeta. Si lo que busca es la indentificación, con la Intención de la Fuente que le creó, ese profeta no actúa en nombre propio, sino en nombre de la Fuente que ha dado origen a todo. Si por el contrario, el aspirante a profeta, tiene como intención su propia complacencia u otro interés personal, su mensaje es presumiblemente desorientador, pues tiene como origen su propio Yo que no sirve de referencia para todos, en todos los tiempos y en todos los lugares.

La dificultad radica en detectar la intención de las personas pero para esto será conveniente dedicarle otra entrada de mi blog.

¿aún existen los profetas?

Pienso que sí. Algunos piensan que los profetas eran unos iluminados que predecían el futuro, pero pienso que no es así. Desde un planteamiento amplio del concepto, los profetas siempre han existido, y no sólo dentro de la tradición judeocristiana, sino desde todos los credos.

Desde mi óptica, un profeta es un ingenuo que ve las cosas como son, y sin doblez ni engaño las transmite al mundo. Si le mundo está ciego, no las recibe y lo tacharán de loco y, paradódicamente, de fantasioso e irracional.

Por este motivo, los profetas tienden a expresarse mediante ejemplos, metáforas y alegorías, porque el mundo no ha experimentado la Verdad y no tiene imágenes con las que apoyar explicaciones que le resultarían abstractas.

Me gusta buscar los profetas de todos los tiempos y de todos los lugares porque sus mensajes son siempre actuales, inmutable e imperecedero.

Los profetas, siempre adelantados a su época, son inocentes porque muestras las cosas como son, a la inversa de quienes manipulan la verdad para conseguir propósitos maquiavélicos.

El problema de todo esto, pienso yo, son los sofistas, los falsos profetas que hacen presentar como verdad lo que es falso... Por tanto, cuando engañamos, de palabra, de obra o de intención, estamos obrando como falsos profetas, dañando a la Verdad y cometiendo una injusticia.

El engaño está tan metido en nuestra sociedad y en nuestra cultura, que muchos niños lo aprenden de pequeños como si fuese la verdad, quedando pronto desengañados, rencorosos y desconfiados el resto de su vida.

Abre los ojos, presta atención, tal vez tengas un profeta a tu alrededor.

La igualdad de los sofistas contemporáneos

Me considero una persona que lucha por la auténtica igualdad entre las personas y por eso, me molesta las proclamas pseudosolidarias sin llegar a la raiz.

No creo que haya mala intención pero sí falta de conocimiento. Para gozar de igualdad, todas las personas debemos aspirar a la libertad, y para ser libres cada uno debemos ser dueños de nosotros mismos. Si no se educa en el esfuerzo por autodominanos, ¿cómo vamos a educar en la igualdad, la libertad y la fraternidad? La fraternidad para muchos, no es más que una consigna de buenas intenciones qu se respeta mientras todo va bien... Ante los problemas, ¡salvese quien pueda!

Quien busque la igualdad, debe dejar se ser culpable de la desigualdad... Es decir, esforzarse por recuperar la inocencia. Sólo los que luchan por ser inocentes ante las injusticias, son los genuinos constructores de la igualdad.

martes, 10 de abril de 2007

No es imprescindible dominar, triunfar ni gozar...


Al observar el mundo, veo dominadores frustrados, triundadores olvidados y deprimidos, gente que hace uso de todo tipo de posibilidades placenteras pero sin ser capaces de erradicar el aburrimiento, y todos, bajo la terrible amenaza del sufrimuento, que en primer o segundo plano, siempre aparece...

Por otro lado, veo a los inocentes, que son felices y no tienen nada... Sólo aman y son amados.

Soy de los que piensan que para alcanzar felicidad no es imprescindible dominar, ni triunfar, ni gozar... Basta con amar y ser amado, pues pase lo que pase, quien ama y es amado, domina, triunfa y goza...

Este amor es tanto más feliz, cuanto alto, puro y noble sea el amado que corresponde.

Desde mi razonamiento, entiendo que el amor perfecto sólo lo puede dar la fuente de todo amor; que es el Amor.

De esa Fuente, todos procedemos. Hemos sido dados a la vida sin nuestro consentimiento pero una vez vivos tenemos libertad para corresponderle si queremos... No se puede amar obligatoriamente, por eso somos libres, para poder amar.

Pienso que el vínculo ideal es aquel que cada cual puede alcanzar con la fuente que le creó. No conozco otro mejor. Cuando rompemos este vínculo, dejamos de ser inocenentes y los demás vínculos se tuercen, dejano de aportar toda la felicidad que deberían... Por eso, quien busca dominar, triunfar o gozar no lo consegue, pero quien busca el Amor domina, triunfa y goza hasta la saciedad.

lunes, 9 de abril de 2007

¿Qué hay mas grande que una persona?

Sólo conozco algo más grande que una persona y esto es: una persona que ama... Y si esa persona ama de tal manera que es en sí el propio Amor, es que es Dios.

Podemos darle todas las vuletas que se quiera pero la filosofía es sencilla, la vida es sencilla... Cuanto más amemos más nos pareceremos a Dios, todo lo demás, si no se encamina a acrecentar el amor es superfluo.

Para quienes crean que Dios es lo más Valioso, es fácil concluir que una persona es más valiosa, no porque tenga más posesiones, riqueza, fama o poder, sino en la medida de su amor. ¿pero realmente aspiramos a ser más valiosos? Creo que muchos se conforman con estar cómodos y "pasarlo bien" pero sólo lo pasa bien quien aspira a su auténtico valor humano, quien se conforma con menos comete una injusticia, consigo mismo y con el mundo.

Donde reina la injusticia, no puede haber paz. Sin paz no lo podemos pasar bien...

Por tanto, ricos o pobre, famosos o desconocidos... da igual, todo dependerá del amor con el que cada cual viva sus posibilidades y limitaciones.

Quien ama por encima de todo, encontrará lo más valioso de todo aquello a lo que pudiera aspirar. Y lo más animante es que está en nuestra mano...

Ser rico, famoso, poderoso, joven... no está del todo en nuestra mano y se vive como la ardilla de Ice Age, siempre atenazado por la ansiedad de conseguilirla y el temor de perderla.

Otro clásico ejemplo es el de Gollum y el anillo... Cuando uno no ama de verdad, aparenta deseos de ayudar y ponerse al servicio de los demás pero la verdadera intención es otra bien distinta...
Por el camino del amor auténtico, descubrimos un panorama apasionante de satisfacción।