miércoles, 16 de mayo de 2007

Nacido para algo grande

Tengo un amigo con mucho talento y deseos de hacer algo grande en la vida. Tenía sed de gloria, de popularidad, quería transformar el mundo, ser un sabio y bienhechor de la humanidad.
Estudiaba mucho y hacia por los demás todo lo que estaba de su mano pero andaba desasosegado. En su interior, sabía que no estaba siendo capaz de responder a los talentos que la vida le había dado. No paraba de hacer cosas, pero cuanto más hacía más sentia que no hacía nada... "¿qué es lo que me pasa?" se preguntaba este amigo para sus adentros.
Este chico nació en una familia cristiana, y desde siempre trato de vivir los hábitos y costumbres de su religión. Acudía a Jesús, a María en busca de una respuesta sobre que tenía que hacer para que su vida adquiriese la grandeza a la que aspirba.
De pronto, un día ordinario, descubrió con los ojos de la fe que la grandeza de su vida estaba en la eucaristía. Ya desde joven asistía a Misa diariamente, pero fue en aquel momento cuando Dios le hijo comprender que eso que hacía ya con tanta rutina, era lo más grande que podía hacer en su vida.
Decía mi amigo: -¡A cuántas misas he asistido sin percatarme en que el Cielo y la Tierra se unían!, ¡¡sin maravillarme al asistir al milagro más estupendo de los siglos!! Ahora sé que mi vida es grande sólo porque soy hijo de Dios y soy feliz, sencillamente diciéndole sí, quiero.

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