Sigamos luchando por la justicia
En el mundo hay más de 850 millones de personas que pasan hambre y casi la mitad de ellos son niños. A muchos, estas estadísticas ya les aburren... quizás no lo dicen (porque no es muy políticamente correcto), pero los hechos hablan de que no les aumenta ni media pulsación al oir hablar de un tema tan escandaloso.Algunos dicen: "no le des tantas vueltas a eso, hay que ser positivos... nosotros no podemos hacer nada". Pienso que sí podemos hacer mucho. Estoy de acuerdo en que no se logra nada dándole vueltas en la cabeza pero sí, ayuda el que se le de vueltas en el corazón.
Con la cabeza buscamos las soluciones que estén en nuestra mano y con el corazón les envolvemos con nuestra comprensión y solidaridad. Cuando sufrimos algo, por muy poco que sea, nos gusta sentirnos acompañados; saber que le importamos a alguien.
También me pasa, que cuando algo me cuesta especialmente, pienso en esas personas que me están queriendo ahora y se alegran de que yo exista, sólo ese pensamiento me hace sentir mejor. Quizás no podamos arreglar todos los problemas pero con la fuerza del amor, estoy convencido, esa es mi fe, que el amor hace posible lo imposible.
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