¡Que corra el vino!
Quien vive reservándose sin emplearse a fondo no puede vivir en la fiesta, pues una característica básica del anfitrión de una fiesta es que se entrega a los convidados, pone en la mesa lo mejor de sus productos: el mejor vino, los más sabrosos manjares, gasta lo que tiene con generosidad porque hay algo importante que celebrar, y no tiene sentido seguir reservándose. En palabras de Josef Pieper: "la fiesta es esencialmente una manifestación de riqueza, no precisamente de dinero, sino de riqueza existencial".Cuando uno pone su mejor vino se está sacrificando, pero vale la pena.
Quien se empeña en reservarse para una ocasión "especial", muestra que su situación actual no es de fiesta, y con quien la comparte no son dignos de lo mejor de sí.
Cuando te des cuenta, ese vino que llevas reservando para no se sabe qué, encontrarás que se ha picado, entonces vivirás la más grande de las tragedias; una vida sin sentido...
No vivas en la conserva, entrégate a los demás: ¡que corra el vino!
3 comentarios:
Me parece muy necesario vivir como si el día de hoy fuese el último:
siempre estamos esperando para estrenar tal cosa,nos decimos: ya le diré que le quiero..., ya pediré perdón..., ya haremos tal plan... y OTRAS VECES NOS AGOBIAMOS CON EL FUTURO. TENEMOS QUE LOGRAR VIVIR EL MOMENTO.
Me parece un magnífico lema existencial: "¡Que corra el vino!" Me lo apunto. Pero me quedo inquieto. Tu amigo Pieper establece una dicotomía entre fiesta y trabajo, una dicotomía que tú pareces no advertirla. Te recomiendo un artículo de un tal Hans Thomas (o algo así, ya te pasaré bien la referencia) que explica precisamente el problema pieperniano (suena bien, como a bebida espirituosa)
Que genial! me encantó esto, y me hizo pensar...Cuántas veces nos "guardamos" y somos mezquinos en la entrega y en el compartir, aún con los que más queremos.
Me encantó este "espacio"...
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