viernes, 18 de mayo de 2007

Sobre "¡Ahora no tengo tiempo!", "ya quedaremos" y otras razones

A veces que encuentro con gente muy querida que me dice: "no tengo tiempo"... ¡No tener ni tiempo!, eso si es ser pobre...

Pero el hecho objetivo es que tiempo hay, la pregunta sería "¿donde lo guardamos?" "¿qué hacemos con él?" Efectivamente, hay gente que lo trata de guardar pero se le escaba de las manos, esos son los grandes perdedores que para no perder el tiempo, no entregan ni un minuto, y sin embargo ven como se les gasta...
Otros, sin embargo no paran de hacer cosas pero se olvidan de lo más importante: amar. Reconozco que muchas veces soy de estos, a veces queremos tanto, queremos hacer tanto, que nos olvidamos de amar.
No me gusta nada la expresión: "ya quedaremos", "ya te llamaré"... Pero si no tenemos tiempo, ¿Cómo vamos a esperar a que surja una ocasión en bandeja?. Pienso que muchas veces las ocasiones se presentan, pero si no lo hacen, hay que salir al encuentro. Cada cual tendrá sus experiencias pero la mia es que cuando más tiempo dedico a Dios, a la familia y a los amigos, más tiempo tengo para todo. Al principio pensaba que no era más que una sensación. Lo que los griegos distinguían como Kronos y Kairós, sin embargo, leyendo al aquinate encontré una sentencia que me hace pensar que es una impresión más objetiva de lo que en un principio pensaba:

"Cuando de dos cosas una es la razón de la otra, la ocupación en una no impide ni disminuye la ocupación en la otra" (Tomás de Aquino, Suppl., q.82, a.3, ad.4)
Cuesta esfuerzo, pero acertaremos si utilizamos como criterio para invertir el tiempo "¿ahora que es lo más importante que debo hacer? en vez de "¿qué es lo más urgente?"
Por ejemplo: son las 21:30, no hace mucho que has llegado a casa. A tu hijo se le ha roto el pantalón y es el único que tiene para el cole (urgente). Los chicos se han metido en la cama y esperan que les cuentes un cuento (importante)... Pienso que es preferible que tu hijo vaya al colegio con el pantalón roto y con mucho amor de su madre, que con el mantalón perfecto y el amor propio de su madre...