viernes, 25 de mayo de 2007

Antonio Machado se distraía con una mosca... Menos más que nadie le diagnóstico Déficit de Atención

LAS MOSCAS

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.


¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertina
cessobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
Las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,


—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,


de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,


de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado


sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

Las cosas mas sencillas son las que mejor funcionan.

Muchas veces se desechan soluciones porque son sencillas y lógicas. La sociedad quiere hacer creer que cuanto mas complicado es, mejor va a funcionar.

En educación se busca esa formula magistral complicadísima, que haga que todo se solucione, cuando el remedio de la abuela, tratar a todo el mundo con cariño, es el que mejor funciona.
Las cosas sencillas alimentan el corazón, las complicadas solo incrementan la biblioteca cerebral.