domingo, 27 de mayo de 2007

Azúcaaaaaaaaaaaa.

Celia Cruz
La vida es un carnaval

Todo aquél que piense
que la vida es desigual
tiene que saber que no es así
que la vida es una hermosura
hay que vivirla

Todo aquél que piense
que está solo y que está mal
tiene que saber que no es así
que en la vida no hay nadie solo
y siempre hay alguien

Ay, no hay que llorar,
que la vida es un carnaval
es más bello vivir cantando
no hay que llorar
que la vida es un carnaval
y las penas se van cantando

Todo aquél que piense
que la vida siempre es cruel
tiene que saber que no es así
que tan solo hay momentos malos
Y todo pasa

Todo aquél que piense
que esto nunca va a cambiar
tiene que saber que no es así
que al mal tiempo buena cara
y todo cambia
carnaval, para reír, para gozar, para disfrutar
la vida es un carnaval
todos podemos cantar
todo aquel que piense
que la vida es cruel
nunca estará sólo
Dios está con él

Para aquellos que se quejan
Para aquellos que sólo critican
Para aquellos que usan las armas
Para aquellos que nos contaminan
Para aquellos que hacen la guerra
Para aquellos que viven pecando
Para aquellos que nos maltratan
Para aquellos que nos contagian

Está invitado a la fiesta, si no bailas es porque quieres

Cualquier persona, aunque no haya tenido acceso a la educación, está invitado a la fiesta de la vida y sabe bailar, si quiere.
La vida festiva no depende del tener, sino del ser, más aún, es frecuente que personas que gozan de éxito social, luego no sepan afrontar los requerimientos naturales y divinos para bailar con la Vida. Parece obvio, pero hay que recordardo, para bailar tienes que salir del coche, soltar el móvil y dejar la copa.
Los peores marginados son los que por propia decisión, indiferencia, tozudez o ceguera se privan de bailar, prefiriendo ser devorados por sus propios deseos y fantasías.
Sin importar la magnitud de su cuenta bancaria, profesional o social, el persona que no hace de su vida una fiesta, continuará siendo fracasado y su propia intuición interna le hace optar este hecho, percepción que le impide ser feliz.
Sólo el salto a la trascendencia permite al hombre ser exitoso en la vida, y eso no se compra con dinero, es gratis, es una fiesta ¡estas invitado¡, basta con abrir y entrar en tú interioridad. Allí estamos todos.