domingo, 24 de junio de 2007

¡Que corra el vino!

Quien vive reservándose sin emplearse a fondo no puede vivir en la fiesta, pues una característica básica del anfitrión de una fiesta es que se entrega a los convidados, pone en la mesa lo mejor de sus productos: el mejor vino, los más sabrosos manjares, gasta lo que tiene con generosidad porque hay algo importante que celebrar, y no tiene sentido seguir reservándose. En palabras de Josef Pieper: "la fiesta es esencialmente una manifestación de riqueza, no precisamente de dinero, sino de riqueza existencial".
Cuando uno pone su mejor vino se está sacrificando, pero vale la pena.
Quien se empeña en reservarse para una ocasión "especial", muestra que su situación actual no es de fiesta, y con quien la comparte no son dignos de lo mejor de sí.
Cuando te des cuenta, ese vino que llevas reservando para no se sabe qué, encontrarás que se ha picado, entonces vivirás la más grande de las tragedias; una vida sin sentido...
No vivas en la conserva, entrégate a los demás: ¡que corra el vino!