jueves, 17 de mayo de 2007

Las canicas de Chano

Había una vez un niño, se llamaba Chano y acudía todos los días después de comer, a la capilla de su colegios para adorar a Jesús Sacramentado. Chano se esforzaba por no distraerse, por no tener prisa por irse a jugar, quería acompañar a su Señor por los años sin término.
Un día se sorprendió de rodillas en la capilla, pensando sobre las canicas que había olvidado en la clase. Se entristeció de su despiste: "Jesús, te vengo a ver y no te hago ni caso... ¿me podrías ayudar para que consiga unas canicas?". Al salir de la capilla, se cruzó con don Serafín que subía hacia las aulas... Le abrió su clase y cogió las canicas: ¡Gracias Jesús!, dijo para sus adentros y salió corriendo al patio. "¡eh, eh, eh!", intervino el profesor, "¿qué es lo que se dice?", "¡Ah sí, gracias, don Serafín", "Así está mejor... ¡anda corre!".


El niño llegó al patio y se disponía a jugar con sus canicas pero sentado en la grada vio a su amigo Javier con cara de aburrido: "¿que te pasa?", "jo que he jugado 'a la verdad' y he perdido todas mis canicas. Ahora nadie quiere jugar conmigo". "Pues sabes lo que te digo, que yo tampoco voy a jugar. Si cada uno va a su bola, paso del rollo. ¿Por qué no me acompañas a la capilla y le ofrecemos mis canicas a Jesús?" Y así lo hicieron. Javier se había puesto muy contento de comprobar al sentir la amistad de Chano. Volvieron al patio y se pusieron con los que estaban jugando al fútbol.


Al día siguiente, Chano volvió a la capilla y observó que sus canicas ya no estaban: "¡se las había llevado Jesús!. Salió corriendo para contárselo a Javi... "¡Javi, las canicas ya no están, Jesús las a aceptado!". Javi le miró con ojos de sorpresa y contestó: "Lo siento Chano, las he cogido yo...", "¿pero eran de Jesús...? 'lo que se da no se quita'". Javi se quedó callado y Chano comenzó a reír. "pero, ¿de que te ríes ahora?", dijo Javi. "Nada, me he acordado de que mi madre, al comprarme las canicas me dijo que las tenía que prestar, y además, siempre me dice que tengo que seguir el ejemplo de Jesús" Me ha gustado saber que mi madre es sabia, ¡Jesús también presta sus canicas!.

La corbata blanca

Braulio estudió en una escuela católica, siempre fue muy travieso, sin embargo, con la proximidad de su primera comunión, comenzó a cambiar su comportamiento. Sus padres y profesores estaban muy contentos, pero en casa, la primera comunión de su hijo no tenía más que el significado sociocultural del momento.
Con todo, Braulio se había aprendido muy bien el catecismo y se mostraba muy piadoso. Tenía tantos deseos de adorar a Jesús Sacramentado que prometió a la Virgen que llevaría siempre puesta, la corbata blanca con la que había comulgado por primera vez. A su madre le pareció una bobería pero no se lo impidió. Se estaba portando muy bien y no quería estropearlo.
El caso es que Braulio estuvo unos días con la corbata pero pronto desistió. Y no solo eso, sino al poco comenzó nuevamente a portarse requete mal.
De la corbata blanca, nunca más se supo y Braulio se hizo mayor. La situación en España estaba revuelta y estalló la guerra civil. La familia de Braulio pertenecía al bando republicano y éste entró a formar parte de una brigada de milicianos.
Están muy documentadas las acciones anticristianas, matanzas de monjas, religiosos, sacerdotes, quemas de conventos... ¿Dónde se quedaron los sentimientos religiosos de Braulio? Pienso que no podemos juzgar. Braulio calló en el frente de batalla y entre sus pocas pertenencias se encontró su corbata blanca de primera comunión...
No juzguemos a todos por el mismo patrón.