miércoles, 2 de mayo de 2007

PLAN DE FORMACIÓN PARA BAILAR CON LA VIDA

  1. Despejar un pensamiento candido. Y entendemos pensamiento candido como la capacidad para adueñarse amorosamente de la verdad.
  2. Desarrollar la capacidad para soportar con paciencia la vecindad más ingrata, no sólo absteniéndose de respuestas represivas, sino de vencer por la vía de la amabilidad.
    Promover la Capacidad de arrepentirse por un mal cometido y alegrarse por los bienes ajenos.
  3. Fomentar la iniciativa existencial, el deseo de hacer de la vida lo que deber ser, según la intención por la que todo fue creado.
  4. Desarrollar la capacidad de amar y aprender a dejarse querer. Desarrollar los sentimientos de compasión y perdón.
  5. Luchar por tener el corazón libre y limpio para amar sin medida. Quien baila con zapatos sucios se termina resbalando y quien mete cosas en el calzado le terminan haciendo ampollas… Para bailar con la vida, zapatos limpios y libres.
  6. Desarrollar las habilidades sociales y diplomáticas para resolver conflictos; llevar el bien donde está el mal, aprender a hacer las paces donde se enfurecen las contiendas.
  7. Fortalecer la capacidad de sufrimiento, especialmente para sobreponerse con alegría ante la injusticia,

Ser un Niño de Verdad

Ojo, yo no soy un oráculo y no puedo decirte como tienes que montar tu vida. Sólo tú podrás saber cual es la música que suena en tu interior, y aquí, lo que trataré de ayudarte es que la encuentres y así estés en disposiciones de invitar a muchos otros a que la encuentren también.
Una de las cosas buenas de la vida es descubrir por uno mismo el verdadero significado de las cosas. No hay nada pero que tener a alguien gritándote qué debes hacer contigo mismo o con tu existencia. Elige que tipo de existencia quieres vivir porque aunque, luego quieras enseñar otra cosa a tus hijos, ellos aprenderán fundamentalmente lo que tú vivas, no lo que simplemente le argumentes.
Lo fundamental para escuchar tu música interior es que tengas ojos y mirar ingenuos. Debes ser receptivo y estar abierto para escuchar y notar la inspiración que fluye en tu interior. Tú si sabes lo que percibes en tu interior y entonces sí eres tonto de remate si te engañas.
Cuando hablo de adultos ingenuos, no me refiero a la ingenuidad tan semejante a la inocencia de los niños, que les lleva a asombrarse ante las primeras realidades con las que se encuentran. Me refiero a esa cualidad que nos permite encontrar la Intención del Creador en las criaturas con auténtica libertad interior.
Sin ingenuidad, somos incapaces de captar la alegría que nos rodea, la paz, la bondad, la belleza, el amor… Un niño que llora en la consulta de un médico, una anciana que muestra las fotos de sus nietas en el parque, la puesta de sol mientras permaneces con tu coche atascado en la calle 30 de Madrid… Una sonrisa, “¡me has ganado, enhorabuena!”, una flor, “usted primero”, “te ha salido bien”, “déjalo, “ya lo hago yo”, una caricia, “creo que él sería más idóneo, está mejor preparado”, “perdón, lo he roto yo”, “no sé en que estaba pensando, no volveré a hablarte así”, “es maravilloso que tú existas”, “para ti lo mejor”…
Esta mañana disputé una carrera popular en el Distrito de Retiro. Sólo eran diez kilómetros pero estaba poco entrenado y quise ir a tope. El hecho es que el la última cuesta iba muy mal y de pronto vi a un tipo que subía a buen ritmo, y hoy en mi interior: “pégate a él”. Así lo hice, apreté los dientes y le seguí y fuimos adelantando a la mayoría de los corredores que estaban por la zona. Llegamos a un llano y seguí su estela y me fui recuperando en la siguiente cuesta mi improvisado gregario se hundió un poco y vi que era el momento de subirle yo a él. Me pongo delante para que siguiera mi estela pero cual es mi sorpresa que se lo toma como un pique personal. Piensa que me quedo justo delante de él porque no puedo tirar más, al llegar arriba me pega el tirón y me deja…
Al llegar a la meta, me lo encuentro por allí, me acerco, me mira con sorpresa y no se espera que le agradezca que me ayudara a subir la cuesta… Se ríe y entiende lo sucedido, pues me explica que había pensado mal, pensó que me había estado aprovechando de él y que no iba a permitir que encima le ganara… Quedamos como buenos amigos y se nota que es un buen hombre.
Como estas anécdotas me ocurren a decenas todos los días, sencillamente porque lo primero que le ocurre a muchas personas es desconfiar de las intenciones: “si me ayuda es porque quiere algo de mi”…
Si alguien no se fía, es sencillamente, porque teme que alguien de pueda hacer daño. No se atreve a manifestarse tal cual es, con nobleza por miedo a perder lo poco que tiene. “Más vale malo conocido que bueno por conocer” Este refrán lo hizo una persona realista (conformista y astuta).
Los astutos calculan, buscan lo que les interesa y anhelan lo que ellos piensan que podría ser mejor para ellos… El ingenuo, vive en las manos de Dios, y se fía de su intención.
El astuto piensa: “ ‘el ladrón piensa que todos son de su condición’. Por tanto, te dicen que seas bueno y sirvas a los demás por amor a Dios, pero eso no lo hace nadie” y así, no cree que exista nadie tan ingenuo como para dar su vida por Dios a los demás… “seguro, que tiene trampa por algún sitio… haber por donde encontramos la corruptela”, “es imposible que haya personas que vivan la castidad, y menos en medio del mundo; ¡es imposible”… “Seguro que todo el mundo utiliza preservativo y se la van dando de cristianos”.
Pues bien, allá con tu “astucia”, yo sólo te puedo decir que si quieres disfrutar enseñando a tus hijos a bailar con la vida, deberás practicar la cualidad de la ingenuidad.
Y me podrías decir: “pero mira lo que le pasó a MACARIO con su proyecto. Fue un ingenuo y así le fue”. Primero, no fue tan ingenuo, pues su reacción no fue la propia de un ingenuo, sin embargo, estoy contigo en que la ingenuidad tiene sus riesgos pero también es un riesgo ser libre y por eso no vamos a dejar de serlo.
Es verdad que al ingenuo se le puede engañar con gran facilidad pero a Dios es imposible. Por tanto, si el ingenuo sufre el engaño entra dentro de la intención de Dios, luego será bueno para el ingenuo que lo vive con paz y alegría como cosa quería por Dios. Si el engaño no es querido por Dios, ya se las arreglará Dios para inspirar al ingenuo y desmontar el engaño de la forma más ingenua…
Sólo un ingenuo es capaz de esmerase en amar sin medida, sirviendo a los demás, sin preocuparse de que su acción pueda levantar envidias, o de que alguien se sienta herido por su magnanimidad de espíritu. El ingenuo saluda a derecha e izquierda sin prisas y sin preocuparse por si su actitud pudiera levantar sospechas o molestar a alguien.
Un ingenuo no es un adulto niñoide. Al contrario, sólo alcanza la ingenuidad quien ha pasado por “la noche oscura” de la que hablaba San Juan de la Cruz. O al menos, por una vida de penas, fatigas e incomprensiones, de éxitos y aparentes fracasos, de ilusiones, de alegrías, de llantos, sin devolver mal por mal, sin cargar su interior con rencores, sin dejar de rezar por quienes no le comprenden.

Los padres ingenuos son los auténticos sabios de la educación. Los que sabrán enseñar a bailar a sus hijos en la vida porque les enseñan a no pensar nunca mal de nadie y siempre permanecen alegres porque no sufren sospechando de los demás.

Los padres ingenuos viven se esfuerzan por vivir la virtud de la castidad y saben que es la intención de su creador el vivirla, y así la enseñan a sus hijos, viviéndola en un ambiente de pudor y naturalidad en el hogar.

Salir del engaño

A nadie le gusta resultar engañado, pero ¿y si cuando eras pequeño te dijeron la verdad? (Aunque tal vez, en el peor de los casos, con palabras desafortunadas, con un aire poco didáctico o lo que quieras racionalizar en tu cabeza…). ¿Y si el engaño lo estás recibiendo ahora por unas vivencias mal vividas?
Perdona que te sea tan directo pero debo decirte que posiblemente hayas caído en la trampa del “glamour”, del aparente triunfo interpersonal, y cada vez vas asumiendo cargas más insoportables, y no me refiero simplemente al tabaco u otras dependencias. Me refiero a esos apegos que te tienen atado porque tienes que mantener un determinado estatus, porque quieres que hablen siempre bien de ti y no soporta que lo hagan mal… Y te comportas de lo más artificial porque debes compaginar la necesidad de sentirse acogido, con la necesidad de tener razón, de ganar a toda costa, de que los otros te vean como alguien admirable… ¿a qué estás jugando? ¿Qué estás construyendo? Y luego dicen que cada vez hay más crisis de los 40 años…, bueno, de los 40, de los 50…. Y hasta que se decidan a salir de su engaño.
Cuando te des cuenta del engaño y salgas de la tela de araña que tu mismo te estás tejiendo, te liberarás de tu ego, de tu vanidad, de tus miedos y estarás en condiciones de escuchar con claridad esa inspiración que viene de tu Fuente (Dios, Creador, Padre Misericordioso, Energía Cósmica, Yahvé, Alá, Ser, Amor… a efectos de este artículo da igual) y que es realmente el que te entusiasma, y siempre te ha entusiasmado, porque siempre ha estado dentro de ti, aunque por ignorancia, miedo, inconciencia o debilidad lo hayas ido tapando.
Perdona que te abra mi alma, pero al escuchar con nitidez mi música interior (la voz de mi conciencia o lo que yo entendía que era la inspiración divida; la Intención de Dios para mi vida, su voluntad para mi) y decidirme a bailarla con un “sí, quiero” se me ha revolucionado la vida, y paradájicamente, ahora puedo gozar de cotas de amor y paz interior que nunca había podido imaginar que se podían alcanzar, sencillamente, manteniendo en todas las circunstancias de mi vida el “sí, quiero”. Así de ingenuo es este baile. ¿Quieres aprender a bailarlo tú y enseñárselo también a tus hijos? ¿O prefieres no ser un ingenuo y seguir un baile más audaz, no tan confiado, para ti y los tuyos? Me podrías decir: Hombre, todo esto está muy bien, pero es demasiado arriesgado. No puedes fiarte plenamente. Siempre debes tener algún seguro por si acaso… Te das cuenta, estás demostrando que no te mueve del todo el amor, sino que tienes tus reservas de miedo y te paraliza, te atenaza, y así, nunca podrás encender la llama de amor vivo que llevas en tu corazón.
Paradójicamente, el ingenuo es el audaz, el que asume riesgos y disfruta la vida. Y el audaz es el ingenuo que ve como se le escapa la vida tratando de que no se le escape.
Si al leer estas palabras empiezas a sentir inquietud o incluso miedo, es una buena señal, estás dando pasos hacia el misterio de tu vida, y digo con Juan Pablo II: “No tengáis miedo”, abrid las puertas de par en par.

Entonces, ¿En qué consiste bailar con la Vida?

Para algunos bailar con la vida puede ser algo tan fútil como nadar en la abundancia, envolverse entre aplausos o lograr una situación en la que sus órdenes son deseos para los demás. Hablando en forma menos poética, algunos piensan que alcanzar riqueza, fama o poder, podría ser la solución a todos sus problemas, sin embargo, la realidad es bien distinta, pues la experiencia nos muestra que muchos ricos, famosos y poderosos están lejos se estar satisfechos…
Perdona que te cuente mi propio testimonio pero quien está contento no puede callarlo; creo haber aprendido a bailar con la vida porque, cuanto más bailo más paz interior y más amor brota de mi corazón.
Yo te podría contar en que consiste mi baile pero este artículo no trata sobre mi vida, y mis historias no valen ni el papel que lo soportan, así que mejor trataremos de tu vida por venir. Una vida llena de Fiesta, de regocijo interior, si de veras te decides a esperar con paciencia infinita la invitación, aceptas con un sí rotundo a tu fiesta y bailas la música que allí suene, entregándote hasta el amanecer…
Sólo tú conocerás tu fiesta cuando te decidas a estar receptivo y abierto. Me dejaré de palabrería, no puedes conocer en que consiste bailar con la Vida hasta que no conozcas al Anfitrión, ¡que no eres tú!, que tú sólo eres un mero invitado, y “perdone” que te hable así, porque yo en su fiesta, sólo soy un ingenuo camarero…
Vamos, que hasta que no te decidas a “enchufarte al poder que te creó”, en tu vida no encontrarás lo que buscas, ni… por casualidad. ¿Sabes por qué? Por que lo que buscamos sin saberlo es a Él.
Ya te digo, en tu vida, no soy más que un simple camarero y no puedo obligarte a “bailar” como tampoco puedo obligarte a tomar uno de los canapés que te sirvo, aunque te puedo recomendar… Si no tienes preferencias no tienes nada que perder leyendo este artículo, y el hecho de que lo sigas leyendo indica que piensas que podrías disfrutar más educando a tus hijos y eso mucho va a depender de que seas capaz de escuchar y bailes tú primero, la música de tu interior.

¿Cómo piensas que hay que baila con la Vida?

Has ido acumulando experiencia y “ya sabes como se las gastan por ahí fuera”. Quieres que tus hijos sean buenos pero “que no se las den con queso”… “que no sean unos pardillos”… Parece ser, que “el que se mueve no sale en la foto”. En fin, podríamos seguir diciendo toda una retahíla de frases de padres buenos pero resabiados porque quizás, “la vida les ha hecho bailar con la más fea”. Quizás, no se dan cuenta que no ha sido la vida quien les ha dado la más fea, sino que han sido ellos mismos quienes la eligieron y aún se empeñan en que la sigan eligiendo sus hijos…

Podríamos estar de acuerdo en que a nadie le gusta bailar con la más fea y eso significa que buscamos el éxito. Queremos bailar con el Ser más atractivo y amable; quieres bailar con el más “guapo”.

Quieres triunfar en la vida, y en buena parte pasa por lograr que tus hijos alcancen el éxito; en el trabajo, en el amor, con las amistades, con su salud, su seguridad… pero mantienes tus lógicas dudas. “No es fácil encontrar gente en la que poder confiar”, “y si me sale mal… luego encima te pasan la factura”.

Me he encontrado muchos padres desengañados ante lo que aprendieron en su más tierna infancia sobre lo que significaba “ser un niño bueno y dócil”, respetar al prójimo, tener buena voluntad, ser honrado… Creo que es porque se han sentido perjudicados en la feroz competición por el éxito, pues el niño bueno y obediente es pisoteado por los sinvergüenzas y caraduras, que van alcanzando las mejores y más altas cotas de poder y bienestar... Al pasar lo años, muchos padres de van abandonando, tal vez, dejan de ir a Misa y de hacer aquello en que insistían “los curas”, decepcionados al comprobar que los que triunfan en la vida según la nueva visión de adultos “astutos”, son los que se saltan las normas a la torera y son unos irresponsables: - “y uno, tratando de cumplir su deber, de ser una buena persona. No hago más que pagar impuestos, multas, trabajar, atender responsabilidades familiares… vamos, un auténtico ‘pringa’o’, un panoli, un imbécil… Todo el mundo roba y se da la buena vida y yo aquí el gran capullo, cobrando una porquería, tomándome una pizza de Macario el sábado por la noche y viendo El Oso Pumpun y sus amigos con mis hijos y mi mujer mientras mis compañeros de oficina están con la juerga del congreso”.

“Bien, por supuesto que quiero que mi hijo sea decente, pero no quiero en absoluto que sea un imbécil. Quiero que tenga éxito y sea feliz por encima de todo; que lleguen holgados a fin de mes, que reciban las felicitaciones de sus jefes, o por que no, que sean ellos los jefes…”

Todo esto parece comprensible y sobre todo cuando en la vida nos encontramos situaciones como la de PATRICIO

Hace tiempo, PATRICIO acudió para hablar conmigo y me contó que llevaba una semana sin poder apenas dormir porque después de trabajar dos meses en un proyecto, robándole tiempo a su familia, a sus prácticas religiosas, a sus fines de semana e incluso poniendo dinero de su bolsillo, llegó CONSTANTINO, su jefe de departamento y se apropió de todo el proyecto como si fuera mérito suyo. Es más, no tuvo ni el detalle de mencionarlo.

PATRICIO ante tal situación se siente muy frustrado y desea que sus hijos no se encuentren nunca igual que su padre: “hijo mío, si quieres triunfar en esta vida tienes que esperar que otros trabajen para que ellos se agoten, luego, sin que se den cuenta, les quitas su trabajo, recibes las felicitaciones y asciendes en tu trabajo”… (y el hijo contesta) - ¡Papá!, ¿te encuentras bien?... (Y prosigue el padre) “Mira hijo, hay que ser buenos, pero no tontos” Su hijo, se quedó mirándole con cara de pez mientras trataba de asimilar el contradictorio mensaje de su padre.

PATRICIO es un padre normal que trabaja en una típica empresa española con un horario exigente y el sueldo ajustado. Su sentimiento de insatisfacción es grande pues sabe que vale mucho más de lo que hace, sin embargo, su valor no es apreciado de la forma que él quisiera.

PATRICIO educado desde su más tierna infancia en un ambiente cristiano tiene presente los diez mandamientos de la Ley de Dios que si bien no sabría decirlos de carrerilla, sabe que “conviene ser bueno y amar al prójimo, y si uno prefiere amarse a sí mismo más que a Dios, sencillamente está desertando de lo divino, como renunciar al Cielo, y entonces aparece como un fantasma la imagen del Infierno”. Estos principios de amor y de miedo le inhiben sus deseos de venganza pero más por miedo que por amor, pues en vez de aceptar y perdonar, muestra su rabia en la barra de un bar, desahoga su mal humor con la familia y contesta de mala manera a la quiosquera, lo que afectará a su salud, a su relación sentimental y al coleccionable sobre historia de la navegación que estaba comprando semanalmente y lleva dos números de retraso.

Aunque PATRICIO dedica largos ratos a darle vueltas en la cabeza sobre como su jefe de departamento puede ser tan hp y como podría enseñar a ese “mal nacido” a ser mejor persona pero estos pensamientos son engañosamente constructivos, pues realmente no pretenden ayudar a su jefe, sino camuflan deseos reprimidos de venganza que cuando afloran en plenitud en forma de pensamientos tenebrosos, hunden a PATRICIO y le amargan la vida, amargándosela, y amargándosela a quienes con él conviven.

Pero no sólo es un engañoso deseo de ayudar a su jefe, sino que el colmo está en que además le envidia y desearía tener su suerte.

Los amigos de PATRICIO han tratado de comprenderle: -hay que ver lo que te ha hecho pero todo ha quedado en unos torpes comentarios críticos… PATRICIO se quedó con el consuelo pero CONSTANTINO se hizo con el proyecto, esa es la realidad y en la realidad, lo que la gente recuerda es: ¡que buen proyecto de CONSTANTINO! y PATRICIO tiene sensación de “Pringado Existencial”.

Todo el mundo admira a CONSTANTINO porque triunfa… “De acuerdo, es ‘un tiburón’ y utiliza unos métodos un tanto dolorosos para sus víctimas pero esta vida es una jungla y tenemos que preparar a nuestros hijos para ser tiburones, pues comes o te comen…”Pero señor “delfín”, si usted no es un “tiburón”, ¿por qué quiere que sus hijos sí lo sean? Yo no conozco a sus hijos pero no sé porque curiosa intuición, pienso que usted, siendo un delfín, probablemente haya querido casarse con un delfín de género opuesto, ¿Y sabe que suele salir de esa relación… “delfinitos”.Ya pero es eso, que si le damos una educación de tiburón se adaptarán mejor a este mundo tan duro”. Aunque pienso que no es cierta esta hipótesis no la discutiré, pues lo que si me interesa recalcar es la inadaptación con la propia identidad que si se crea y por lo que desaconsejo rotundamente esta estrategia. Querer que los defines sean tiburones a fuerza de fármacos, psicopedagogos, adaptaciones curriculares, psiquiatras… sólo servirá para conseguir el ridículo resultado de un delfín comportándose como un tiburón. Patético. Tendrá que cambiarse la dentadura, afilarse las aletas y tendrán que seguir un programa toda la vida para suplir el déficit de branquias… todo eso porque no se le valora su verdadero talento de delfín…Si el consenso mayoritario consiste en que para tener éxito en la vida hay que ser un tiburón, el sistema educativo deberá estar destinado a educar tiburones.

Desde estos parámetros todo aquel pez con características similares que se pueda insertar, habrá que adaptarlo, integrarlo, habrá que tiburonizarlo.Los delfines dentro del currículo tiburónico son vistos como tiburones: disdentados, disaletados, por lo que tendrán que tener un plan de refuerzo.
Las ballenas, pobres tiburones con problemas de psicomotricidad.
El sistema está muy orgulloso por su atención a la diversidad pero no se explica como es posible que cada vez haya más tiburones desadaptados en el mar, sencillamente, porque en el mar hay muchos tipos de peces y no sólo tiburones…