lunes, 21 de mayo de 2007

Hay personas que defienden su playa constantemente

Hoy he sufrido el maltrato verbal de un compañero de trabajo.
Es tremendo, intentas llegar en son de paz pero la metrallena no para de disparar desde su nido.
No puedes decir nada, porque todo es interpretado como intento de aproximación enemiga
Sólo puedo decir, desde mi blog. ¡Alto el fuego!, no sólo vengo en son de paz, sino que te admiro y quiero aprender mucho de ti.
Por favor, se que soy un miserable y te agradezco que lo recurdes para que no me crea otra cosa, pero dame una oportunidad para rectificar, para demostrarte que te aprecio.

Dos amigos se encuentran: "¿Qué tal estás?" "¡Y anda que tú!"

Susceptible, ¿por qué te defiendes tanto? La gente te quiere y te valora. Habitualmente, nadie quiere humillarte, ni pisarte, al contrario. La mayoría de las personas queremos ser amables pero no siempre acertamos. Como me dijo un alumno una vez: "profe, yo quiero ser bueno pero no me sale"

Los que no aspiran a la inocencia:

Los que no aspiran a la inocencia son audaces, "que se las saben todas", y son tan superficiales que no ven el fondo, sino un doble fondo en todo lo que hacen los demás.

  • Cuando una persona desconfía de los demás por sistema, no goza de esperanza cierta, porque lo que espera siempre es que le intenten engañar.

  • Quien no hace las cosas por amor, no entiende que otros puedan hacerlo.

  • Paradógicamente, quien no es inocente no se siente culpable de nada, se engaña habitualmente y no entiende que tenga que pedir perdón de nada.

La semilla y la flor

Las semillas son importantes pero no se les ve, ni se reconoce su valor porque su valor se encuentra en su negación, en dejar de ser ella misma para dar frutos.

Las flores son las que luces y no conocen a la semilla que les ha permitido exhibirse. Por esto, es lógico que no les estén agradecidas. Las seminas no conocen el olor de sus flores, también es lógico.
Si eres semilla, no te frustres deseando lo que no te corresponde. Disfruta de tu valor esencial.

"Todo esto está bien pero si vas de ingenio te comen..."

Amigo, a los ingenuos nos comen pero nos pasa como a las semillas... Es nuetro medio de transporte, así nos podemos desplazar por todo el bosque y donde caemos encontramos tierra fertil y con abono...

Algunos piensan que ser ingenuo es ser estupido, y es precisamente lo contrario:

La ingenuidad es el arte de vivir esperanzado y enamorado con lo ideal. La estupidez es el arte de amargarse la vida y malgastarla.

¿Libertad para embisto?

Nos imaginamos que la vida es un prado con ganado bravo, y un grupo de chicos salta la vaya para dar unos capotazos.
En esta tesitura, hay quienes consideran la libertad como la posibilidad de elegir a qué capote embestir. Resuden el pensamiento crítico a "este capote me gusta más y este es un rollo..."
Realmente, ahí no hay pensamiento crítico, y menos aun libertad.
La libertad está unida al pensamiento profundo, ¿qué hago yo aquí?, ¿cuál es mi fin en la vida?, ¿tiene sentido entrar a los capotes?
Ante esta reflexión profunda y concreta a la vez, el toro entiende que, si bien es divertido entrar a los capotes, el sentido de mi vida está con mi vaquita y los terneritos. ¿Pero si todo el mundo entra al capote? Van a deicr que eres un toro cobarde... Qué digan lo que quieran, la libertad no es hacer lo que piensan los demás, sino lo que pienso yo que debo y quiero hacer.

viernes, 18 de mayo de 2007

Sobre "¡Ahora no tengo tiempo!", "ya quedaremos" y otras razones

A veces que encuentro con gente muy querida que me dice: "no tengo tiempo"... ¡No tener ni tiempo!, eso si es ser pobre...

Pero el hecho objetivo es que tiempo hay, la pregunta sería "¿donde lo guardamos?" "¿qué hacemos con él?" Efectivamente, hay gente que lo trata de guardar pero se le escaba de las manos, esos son los grandes perdedores que para no perder el tiempo, no entregan ni un minuto, y sin embargo ven como se les gasta...
Otros, sin embargo no paran de hacer cosas pero se olvidan de lo más importante: amar. Reconozco que muchas veces soy de estos, a veces queremos tanto, queremos hacer tanto, que nos olvidamos de amar.
No me gusta nada la expresión: "ya quedaremos", "ya te llamaré"... Pero si no tenemos tiempo, ¿Cómo vamos a esperar a que surja una ocasión en bandeja?. Pienso que muchas veces las ocasiones se presentan, pero si no lo hacen, hay que salir al encuentro. Cada cual tendrá sus experiencias pero la mia es que cuando más tiempo dedico a Dios, a la familia y a los amigos, más tiempo tengo para todo. Al principio pensaba que no era más que una sensación. Lo que los griegos distinguían como Kronos y Kairós, sin embargo, leyendo al aquinate encontré una sentencia que me hace pensar que es una impresión más objetiva de lo que en un principio pensaba:

"Cuando de dos cosas una es la razón de la otra, la ocupación en una no impide ni disminuye la ocupación en la otra" (Tomás de Aquino, Suppl., q.82, a.3, ad.4)
Cuesta esfuerzo, pero acertaremos si utilizamos como criterio para invertir el tiempo "¿ahora que es lo más importante que debo hacer? en vez de "¿qué es lo más urgente?"
Por ejemplo: son las 21:30, no hace mucho que has llegado a casa. A tu hijo se le ha roto el pantalón y es el único que tiene para el cole (urgente). Los chicos se han metido en la cama y esperan que les cuentes un cuento (importante)... Pienso que es preferible que tu hijo vaya al colegio con el pantalón roto y con mucho amor de su madre, que con el mantalón perfecto y el amor propio de su madre...