viernes, 30 de marzo de 2007

El Alfil olvidado


Todos eran movidos en el tablero, hasta la torre por detrás hizo un enroque. Pero al alfil nadie le movía "Yo también quiero participar en la victoria... Estoy dispuesto a dar mi vida".
Tenía un peón a tiro pero el Maestro optó por mover el Castillo... Ahora se pone la Reina en su camino... "Allí está vulnerable para mi y peligrosa para todos... ¡pero nadie se dan cuenta!... " Así que en nombre de las blancas se movió por sí misma con garbo y eficacia devorando a la majestuosa Reina... ¡qué orgulloso se sentía el Alfil!, "ahora sí que mi actuación tiene sentido"... Mientras se regodeaba en su proeza, un insignificante peón avanzó por el espacio que dejó libre el Alfil, y con sus limitaciones pero desde un sitio privilegiado se encaró al Rey Blanco y lo dejó en jaque mate...

El Alfil entendió, que el Maestro no le había olvidado, sino que contaba con que permaneciera en el lugar adecuado para salvar la partida...
A veces queremos, hacer y hacer, para sentirnos realizados, sin embargo, lo que nos realiza realmente es ser lo que tenemos que ser y permanecer ahí.

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