miércoles, 16 de mayo de 2007

Nacido para algo grande

Tengo un amigo con mucho talento y deseos de hacer algo grande en la vida. Tenía sed de gloria, de popularidad, quería transformar el mundo, ser un sabio y bienhechor de la humanidad.
Estudiaba mucho y hacia por los demás todo lo que estaba de su mano pero andaba desasosegado. En su interior, sabía que no estaba siendo capaz de responder a los talentos que la vida le había dado. No paraba de hacer cosas, pero cuanto más hacía más sentia que no hacía nada... "¿qué es lo que me pasa?" se preguntaba este amigo para sus adentros.
Este chico nació en una familia cristiana, y desde siempre trato de vivir los hábitos y costumbres de su religión. Acudía a Jesús, a María en busca de una respuesta sobre que tenía que hacer para que su vida adquiriese la grandeza a la que aspirba.
De pronto, un día ordinario, descubrió con los ojos de la fe que la grandeza de su vida estaba en la eucaristía. Ya desde joven asistía a Misa diariamente, pero fue en aquel momento cuando Dios le hijo comprender que eso que hacía ya con tanta rutina, era lo más grande que podía hacer en su vida.
Decía mi amigo: -¡A cuántas misas he asistido sin percatarme en que el Cielo y la Tierra se unían!, ¡¡sin maravillarme al asistir al milagro más estupendo de los siglos!! Ahora sé que mi vida es grande sólo porque soy hijo de Dios y soy feliz, sencillamente diciéndole sí, quiero.

El día más feliz de Napoleón

Estando cierto día reunido con sus mariscales, se preguntaban unos a otros por el día más feliz de su vida. Uno decía que el de Marengo; otro que el de Austerlitz; algunos coincidían en que el de Jena; había quien opinaba que el de Wagram; y así unos tras otros iban pronunciando los nombres de aquellas batallas, que habían venido a ser para el mundo entero como sinónimos de gloria y honor.
Napoleón, ya emperador, escuchaba pensativo y en silencio, hasta que uno de sus mariscales mostró curiosidad por conocer cuál sería el día más feliz del Emperador; un estratega que contaba sus batallas por victorias y al que la vida le había colmado de gloria y honores.
-"El día más feliz de mi vida, (respondió el Emperador con gravedad y sin pensarlo, entre el asombro de los presentes) fue el de mi Primera Comunión".
Los oficiales jóvenes se echaron a reír, celebrándolo como uno de tantos donaires suyos; pero no así el general Drouol, que, lejos de reírse, dejó escapar unas lágrimas. Se le acercó entonces Napoleón, y poniéndole la mano sobre el hombro, le dijo: -"Bravo, Drouol, me alegro de eso; sólo tú me has comprendido".

FUENTE: Clararrosa, José Joaquín (1821) Noticia cronologica de los principales acontecimientos ocurridos bajo el Imperio y durante la vida de Napolen Bonaparte. Cadiz: Reimpreso en la imprenta de la Sincera Union.

Inés, la chica guapa, rica y heróica

Inés es considerada en la Iglesia Católica, "Patrona de la Pureza". A la edad de trece años fue pretendida por varios jóvenes de las principales familias romanas; sin embargo, la joven había consagrado su virginidad al Señor Jesús. Ante esta negativa, sus pretendientes la denunciaron como cristiana al gobernador, quien la condenó a ser decapitada, alrededor del año 305.

Tarsicio, un niño santo

San Tarsicio fue un niño mártir que entregó su vida por defender de la profanación al Santísimo Sacramento. Corría el siglo III en Roma, cuando Tarsicio fue sorprendido por los paganos cuando llevaba la Eucaristía a los cristianos presos a causa de la fe. Los paganos le apedrearon y apalearon hasta que exhaló el último suspiro, pero no pudieron encontrar el sacramento de Cristo ni en sus manos, ni en sus vestidos. Los cristianos recogieron el cuerpo del mártir y le dieron honrosa sepultura en el cementerio de Calixto. Martirologio Romano.

Más allá del valor

En tiempos de la revolución rusa, los bolcheviques fueron a saquear un templo católico para convertirlo en cuartel comunista. Unos niños que se enteraron, y que ignoraban que el párroco había ya sacado ocultamente el Santísimo, resolvieron para evitar la profanación como fuese. Entran de noche en la iglesia por una ventana, se sientan en el presbiterio rodeando el sagrario y esperan rezando la llegada de los soldados.
Se quedaron dormidos y por la mañana un golpe estruendoso les despertó. Los soldados habían derribado la puerta, se disponían a profanar el templo cuando se encuentran con los niños.
Los soldados mandaron a los niños que se quitasen de allí pero no lo hicieron. Cargaron los fusiles para que vieran que iban en serio, pero los niños siguieron en su puesto.
Uno de los soldados dejó el fusil y se acercó a ellos: "dejádmelos a mi"... No sólo pretendía echarlos sino aprovecharse de ellos. Los niños se asustaron mucho pero, mientras tocaba el pelo a una de las niñas, un chiquito sobre el soldado y le mordió en el brazo. Este pegó un grito y airado, sacó la balloneta con la que cortó el cuello al niño... Hasta sus propios camaradas se quedaron hieráticos al comprobar tanta grueldad.
Otro soldado, asustado volvió a increpar a los niños: ¡vamos salid vosotros!, ¡no saldremos!, replicaron los niños.
Los soldados no entendían nada, no sabían a qué venía tanta provocación (no sabían que estaban defendiendo a Jesús Sacramentado). Los soldados, humillados por unos mocosos y llenos de ira cogieron a los niños y los llevaron a sus casas a la fuerza, en busca de sus padres.
Los padres no sabían nada, estaban asustados porque no sabían donde estaban sus hijos, y el verlos ahora les produjo un ligero alivió:
-"¿dónde estábais?"
-"mamá, hemos servido de escudo a Jesús y los soldados no se han atrevido a tocarle".
Los soldados, una vez localizadas a todas las familias, se las llevaron prisioneras. Todos sentían miedo pero a la vez, estaban seguros en las manos de Jesús Sacramentado.
FUENTE: Almedingen, E M (1923) The Catholic Church in Russia today. London: Burns Oates & Washbourne.

martes, 15 de mayo de 2007

DE LAS MONTAÑAS SURGIÓ UN ARROYUELO

De las Montañas surgió un Arroyuelo pulcro y delicado que se filtraba entre las rocas. El sol impetuoso amenazaba con evaporar sus aguas trasparentes. Las Montañas colosales lo arropaban con la dureza de sus peñascos dejando transitar las gotas por sus entresijos.
Que felices se veía a los alcores con su arroyuelo subterráneo. Un día inesperado todo cambió; el Arroyuelo se hizo magno y se abrió paso entre las rocas. De los altozanos agrietados manó el agua impetuosa.
Y decían las Montañas: -¡arroyuelo, arroyuelo! ¿a dónde vas tan deprisa que desquebrajas nuestras entrañas y te alejas de repente? ¿es qué ya no nos quieres?.
Contesto el riachuelo: -me voy a los campos; a la tierra fértil de la pradera, para que germine el fruto dorado de la simiente esparcida por el Sembrador.
Las Montañas consideraban este hecho en su interior cuando en frente, a lo lejos, vieron otra Sierra que les decía: -vuestro Arroyuelo os ha dejado porque prefiere las tierras tranquilas de la llanura a vuestras crestas y cañadas.
Las Montañas al oír esto lloraron amargamente. Las lágrimas se destilaron formando un torrente que llegó hasta el Arroyo. Las aguas se apiñaron formando un río caudaloso.
Dijo el Río a las Montañas; -¿por qué lloráis?
Las Montañas contestaron: -hemos visto otras montañas que no dejaron escapar a sus arroyuelos. El agua permaneció alojada entre las peñas y las montañas pueden disfrutar de su presencia.
-Decís verdad, replicó el Río: -el agua se ha estancado, ¿pero quién se beneficia de ese agua podrida que ha perdido su frescura y cubre las colinas con su hedor. A esas montañas enfangadas nadie se acerca, ni las bestias quieren acudir a abrevar. ¿Eso es lo que queréis?.
El Río prosiguió: -Yo nací arroyuelo y tengo que marchar. Si hubiera nacido laguna me tendría que quedar y no sería agua estancada sino manantial de vida que da hermosura a la montaña y sustento a los demás.
Las Montañas dedujeron que eran unas afortunadas porque no sólo no habían dejado agua estancada, sino que tenían un Lago y un Arroyuelo.
¡Ahí está su esplendor! En que dejan manar el agua.
Por donde pasa el Río rebosante se oye decir: -¡benditas las Montañas que dan agua tan buena!.
Por fin llegó el Río al Mar fundiéndose eternamente en un abrazo perpetuo que se veía desde la luna como un hilillo que unía la inmensidad del Mar con las Montañas.

Algunas citas de Einstein que me entusiasman

"El sentido común es el conjunto de prejuicios adquiridos a los dieciocho años"


  • " No es que yo sea listo, es sólo que yo insisto más tiempo en los problemas"

  • "La imaginación es más importante que el conocimiento"

  • "Los grandes espíritus han encontrado siempre una violenta oposición de las mentes mediocres"

  • "Para ser una inmaculado miembro de un rebaño de ovejas, uno debe ser por encima de todo una oveja".

  • "Cualquier loco inteligente puede hacer las cosas más grandes, más complejas y más violentas. Necesita un poco de genialidad -y mucho valor- para moverse contra corriente".

  • "Lo importante es no dejar de preguntar".

  • "Dios no juega a los dados con el universo".

  • "Son pocos los que ven con sus propios ojos y sienten con su propio corazón".

  • "Todo hombre que lee demasiado y utiliza poco su propio cerebro cae en hábitos perezosos de pensamiento".